Marco Enríquez está lejos de parecerse a Juan Domingo Perón. Con su facha de niño mimado y amurrado, con una vocación de víctima enorme es la antípoda del General que llevó al justicialismo al poder dejando una huella indeleble en Argentina. Pero si tiene un punto de conección con Perón: su mujer. En efecto, Perón conoció a Evita que era una artista y la elevó a la categoría que todos hemos conocido. La cónyuge de MEO es periodista y trabaja por estos días en TVN en un reality en que personifica a una instructora de regimiento o algo así. O sea, ambas mujeres han participado del espectáculo artístico. Evita llegó a ser una diosa en Argentina, y según se sabe fue la musa de Perón, quien lo motivaba y lo impulsaba a trabajar por su patria.
Después de ver y escuchar a Karen Doggenweiler en un programa de televisión nocturna dominical en la que fue entrevistada me pareció que por pinta se semejaba a Madonna - personificó a Evita en la película opera rock homónima - y por algunos conceptos que emitió creo que también está en la ruta de la humilde argentina. Soy incluso más acelerada que Marco remarcó tratando de explicar que ella siente y mucho la política y la cuestión social. Las primeras damas están fuera de contexto explicó pero si ella llega a ese sitial su trabajo se orientaría en cuestiones más avanzadas que presidir fundaciones de beneficencia. Así, me pareció que estamos en presencia de dos fenómenos, el de MEO y su cónyuge que demostró que probablemente le sopla al oído más de algún concepto cual una Evita chilena.
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lunes, 27 de julio de 2009
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